La Merkabah es el vehículo de luz
que se forma, a partir del cuerpo energético que se activa mediante las prácticas
indicadas en los cursos de formación Merkabah.
La componen dos tetraedros de luz,
ambos son como pirámides de tres caras, una con su vértice hacia arriba y la
otra con el mismo hacia abajo.
Si se lo ve plano, se trata de una
Estrella de Seis Puntas o “Sello de Salomón”, el cual en su aspecto tridimensional
se ve como dos tetraedros superpuestos.
Estos Tetraedros tienen una forma
particular de girar, al tiempo que genera en la persona una sanación muy
profunda. Además la Merkabah es en sí misma, una nave que nos permite viajar a través
de otras dimensiones.
Cuando el practicante logra que los
Tetraedros giren a una velocidad muy alta, la forma se torna alargada hacia los
costados y muy luminosa, similar a un “platillo volador”. El viaje se produce
interiormente, a nivel de la consciencia, y es una experiencia reveladora y muy
trascendental.
Se le denomina “Meditación Merkabah”
al ejercicio de visualización, acompañado de determinada respiración y
concentración para generar la “nave Merkabah” a partir del cuerpo de luz.
Para tener éxito es indispensable
tomarse el trabajo (al comienzo puede costar, luego será un placer hacerlo) de
realizar las prácticas de rigor para tomar contacto y activar la nave luminosa
de la Merkabah. La experiencia es fascinante, y solamente experimentando la
misma se podrá comprender la dimensión de lo que estamos hablando, ya que no es posible poner en palabras algo que
excede toda razón temporal, como la humana.
Con la práctica se puede llegar a
tomar contacto voluntario con la Orden de Melchizedek, y comunicarse con estos
adeptos, a los cuales la Tradición denomina “Patriarcas”, los cuales rigen a
todas las escuelas iniciáticas existentes sobre la faz de la tierra.


